| El curso 2003-2004 llega a su fin para el Grupo
Universitario de Ninjutsu.
En estos nueve meses hemos compartido muchos entrenamientos
juntos. La gente que ha entrado por primera vez a
descubrir este mundo se ha adaptado perfectamente
a lo que otros ya venían haciendo con todo
su esfuerzo anteriormente. Y la gente que compone
este grupo desde años atrás se puede
sentir totalmente agradecida porque su trabajo se
ha visto plasmado en el trabajo de los kohais, que
en ningún momento han perdido la ilusión,
hiciera calor o frío, aunque lloviese o nos
abrasáramos bajo el Sol. Incluso sin haber
dormido a veces hemos ido a entrenar. Creo que todos
juntos compartimos una sensación de bienestar
por el trabajo realizado, y esa misma sensación
es la que nos llevará a entrenar con más
ganas si cabe el próximo curso.
¿Qué puedo decir yo, un simple elemento
de un conjunto tan unido? Si no fuera por cada uno
de vosotros el Ninjutsu no habría sido posible
dentro de nuestro dojo. Durante mi corta trayectoria
como practicante de este arte marcial, he visto que
cada año nuestro grupo iba a más. Nunca
se ha venido abajo, cada vez venía más
gente a entrenar. Algunos ya no pueden entrenar con
nosotros por razones de trabajo, y es por eso por
lo que debemos luchar con más ganas en el futuro,
porque nunca sabemos en qué momento tendremos
que abandonar este camino.
Además, creo que muchos de los que empezamos
siendo compañeros, ahora podemos decir que
somos amigos. Las “reuniones” fuera del
dojo sirven para conocernos, para coger más
confianza, y eso se ve reflejado en los entrenamientos,
porque teniendo esa confianza iremos con más
ganas. Aparte de ir a sudar siempre iremos a ver a
la gente con la que compartimos tantas experiencias,
en el dojo, en la calle, en el campo, en Comillas
(esto nunca se olvidará...) Y las miradas de
complicidad entre nosotros cuando estamos agotados
también nos dan fuerzas para levantarnos otra
vez.
La parte final de cualquier escrito siempre tiene
que ser la mejor, y creo que lo mejor para acabar
es hablar de nuestro INSTRUCTOR. Lo escribo en mayúsculas
porque su esfuerzo y constancia no se merecen menos.
Una persona que te enseña tanto, que gasta
tantas horas en transmitir su Ninjutsu. Y no sólo
eso, Jesús es una persona que transmite ilusión,
porque las charlas que nos da al final de los entrenamientos
nos hacen salir otra vez con ganas de volver, como
si no hubiéramos entrenado y todavía
estuviéramos llenos de energía. Y siempre
se integraba con nosotros fuera del dojo, como uno
más. Es muy probable que ya no siga con nosotros
el próximo año, pero eso no quiere decir
que dejemos de aprender de él y siempre recordaremos
todo lo que nos ha dicho en este tiempo. Creo que
será bastante duro aplicar el significado de
“corazón inmutable” en nosotros
mismos, nuestros corazones siempre estarán
contigo. No hay términos para expresar todo
lo que se puede aprender de alguien que irradia energía
en todas direcciones, que siempre está encima
de ti, sin perder detalle, que siempre corrige tus
errores, que aunque estuviera enfermo no ha dejado
de asistir a los entrenamientos, todo un ejemplo de
altruismo y de ganas de mantener una tradición
tan antigua. Podría estar escribiendo muchos
folios sobre nuestro instructor, pero tampoco encuentro
las palabras para expresar lo que él nos ha
transmitido. Todos los que hemos tenido la suerte
de conocer ese gran maestro que lleva dentro y de
sudar con él sabemos lo que quiero decir.
Un abrazo a todos los que habéis hecho realidad
la ilusión de los que comenzaron con este grupo.
Ninpo Ikkan.
Zésar
|