|
Para
unos isleños como los japoneses, el nadar había sido siempre
un acto casi natural, casi tan natural y necesario como el
respirar. Incluso hoy en día, los pescadores y buceadores
(sobre todo las mujeres que se sumergen para buscar perlas)
son conocidos en todo el mundo por su habilidad en el agua.
Pero esta habilidad para nadar no era sólo una técnica
desarrollada en respuesta al entorno japonés; para el bushi
era un arte que podía (y muchas veces tenía que) usar en
el combate, En Japón, los campos de batalla siempre
atraviesan arroyos, ríos y lagos, y muchas batallas
importantes tuvieron lugar cerca o en esas extensiones de agua
que separan una isla de otra o varias islas del mar. Cada uno
de estos tipos especiales de aguas presentaba unos problemas
específicos que el bushi tenía que afrontar y para
los cuales, como guerrero, tenía que estar preparado. Su
problema se complicaba por el hecho de que cualquier natación
que pudiera hacer significaría una inmersión llevando puesta
su armadura y lodo el complemento de armas que requería su
condición social.
Históricamente,
los buke siempre prestaron una gran atención a la
defensa marítima. Las primeras invasiones de los mongoles habían
enseñado al guerrero japonés a no confiar solamente en
modelos de defensa de costas de contraataque reflexivo después
de que el enemigo había desembarcado, sino a tratar
activamente de entablar combate con las fuerzas enemigas
mientras éstas estaban o bien preparándose para el
desembarco o tratando de alcanzar la costa. Según el texto
marítimo clásico, el Wakan Senyoshu, como explica
Bonar en 1887, los japoneses habían desarrollado cuarenta y
seis tipos de naves aproximadamente: veintiuna para pescar
en aguas costeras y veinticinco para la navegación en alta
mar. Entre los navíos de la última categoría se encontraban
los buques militares de diseño más pequeño y aerodinámico
que los barcos comerciales. Tenían unas funciones específicas
y transportaban contingentes de guerreros como escoltas
militares. Entre éstos encontramos el o-mi-fune, utilizado
por el emperador; el suzu-fune, utilizado por los
nobles del antiguo kuge, y los navíos espléndidamente
decorados (o-rneshi-bune, goza-bune) de los gobernadores
provinciales. Sin embargo, los guerreros utilizaban ciertos
tipos de barcos que eran sumamente maniobrables en los
grupos de combate. Uno de los que más se utilizaban era el kohava,
un navío sin cubierta o puente, cuyo tamaño oscilaba
entre los que cabían quince hombres (diez remeros, un
timonel. cuatro guerreros) a los que eran lo suficientemente
grandes como para albergar a veintisiete (veinte remeros, un
timonel, seis guerreros), o incluso cincuenta y dos (treinta y
ocho remeros, un timonel, trece guerreros).
Los
navíos con más de cuarenta remeros se conocían como seki-bune
y tenían puente y cubierta. El contingente de estos
barcos grandes se elevaba muchas veces a ciento trece hombres
(cincuenta y ocho remeros, un timonel, un capitán y cincuenta
y tres guerreros), y después de la subida al poder de Hídeyoshi,
se construyeron otros con una capacidad desde ciento ochenta y
un hombres (noventa remeros, tres timoneles, dos capitanes,
ochenta y seis guerreros) hasta doscientos cinco hombres
(cien remeros, dos capitanes, tres timoneles y cien
guerreros). Las armas que llevaban ambos tipos de barcos eran
las tradicionales «jinetas, lanzas, arcos y flechas» (Bonar,
115); después del siglo XVI, los seki -bune llevaban
también un cañón grande y entre veinte a veintidós
mosquetes. La diferencia entre los kohaya y los seki-bune
se basaba en las necesidades lácticas de la guerra marítima:
velocidad, maniobrabilidad y fuerza concentrada. Las dos
primeras aumentaban con la progresiva disminución del tamaño
del navío. mientras que la última disminuía
proporcionalmente. La primera flota japonesa utilizaba los
veloces y escurridizos kobaya para infíltrarse y
alterar el unido frente de la flota enemiga, dirigiendo los ,seki
-bune detrás de ellos para entablar confrontaciones
masivas y más directas con el enemigo. Sin embargo, para los seki-bune,
que conocidamente eran «torpes y difíciles de
impulsar... la velocidad no se tomaba en consideración,
mientras que la capacidad de carga o el sitio para luchar
eran de mayor importancia» (Bonar. 114). Estos barcos y también
los kobaya eran impulsados por largos reinos (ro) de
estilo frontal que era el preferido por los remeros
orientales; estos hombres miraban hacia la proa y movían los
remos por delante de ellos. En tiempo de guerra, estos remeros
muchas veces iban ligeramente armados y podían así entablar
un combate de cerca con el enemigo una vez que se había
establecido el contacto. Ambos tipos de navíos se utilizaban
para dirigirse hacia el enemigo mientras
los hushi que estaban a bordo lanzaban una fuerte
lluvia de flechas con sus largos arcos dirigidas contra
blancos vitales seleccionados, como el timonel enemigo, el
capitán o los jefes del contingente militar (a quienes se podía
identificar fácilmente por sus distintivos o banderines).
Cuando se establecía realmente el contacto, se lanzaban
tablones con pinchos por el agua para enganchar los barcos:
los bushi entonces corrían a bordo del navío enemigo
haciendo girar sus lanzas o sus largas espadas mientras que
los remeros a su vez tomaban los arcos y las ballestas. Sobre
una superficie firme, bien fuera rocosa o no, el bushi con
armadura estaba en su elemento y podía abordar al enemigo con
toda la concentración y habilidad profesional que normalmente
demostraba en cualquier campo de batalla. Según un autor,
normalmente se perseguía la matanza rápida. Pero la
posibilidad de caer por accidente en aguas profundas, o la
necesidad de nadar en aguas agitadas para rescatar a un líder
o jefe, estaba siempre presente. Un guerrero no siempre podía
confiar en sus remeros para ser rescatado si se encontraba
luchando en el agua y. por consiguiente, no sólo tenía que
ser un buen nadador, sino que por encima de todo tenía que
poder nadar mientras llevaba la panoplia de la armadura, que
aunque no fuera tan engorrosa ni estuviera tan adornada (o-yoroi)
como la que llevaban los generales, aun así era bastante
pesada y compacta.
Las
escuelas que se especializaron y que entrenaban al guerrero
para esta forma militar de natación crecieron como los hongos
en Japón. Normalmente estaban vinculadas a ciertos clanes,
aunque algunas eran relativamente independientes. Durante el
periodo de los Tokugawa, cuando el entrenamiento para el
combate era muchas veces un sustituto del propio combate,
fueron especialmente activas. Todas estas escuelas se
preocupaban principalmente de las técnicas de la natación
mientras se llevaba puesta la pesada armadura (katchu-gozen-ovogi).
Una escuela, la ryu Koho (Kobori) de Kyushu,
perfeccionó de un modo excepcional esta especialización del
bujutsu. Sin embargo, cada escuela se concentraba en
desarrollar la capacidad del bushi para emplear sus
armas tradicionales mientras estaba completamente sumergido e
incluía técnicas diseñadas para capacitar al guerrero
para permanecer a flote durante un tiempo considerable o
nadar distancias largas mientras llevaba puesta su armadura.
Por consiguiente, no nos coge de sorpresa el leer acerca de la
extraordinaria destreza del bushi para utilizar el
arco y las flechas mientras estaba en el agua (recuérdese que
las plumas de las flechas debían permanecer secas si se quería
controlar su trayectoria). El nadar en distancias largas, como
ya se ha mencionado, era una de sus habilidades, haciéndolo
con frecuencia de noche e incluso lejos de la costa (habilidad
que hizo famosa a la ryu Suifu). El bushi también
aprendió a utilizar las armas de fuego mientras estaba en el
agua, a llevar cl banderín de su clan atado a un palo largo
al estilo que hizo famoso la ryu Yamanouchi y, por
supuesto, a luchar dentro y por debajo del agua. Por tanto, la
práctica de la natación era una parte integral de la
preparación militar y, como se ha indicado en la sección
anterior, el diseño de la casa central de un clan muy
raramente dejaba de proporcionar espacio suficiente para un
estanque profundo que estaba cerca del terreno para equitación
o de las salas para la práctica de las artes marciales, donde
se podían practicar asiduamente las técnicas de la natación
con armadura.
En
una época tan tardía como en el siglo xix, después de la
Restauración de Meiji, los programas escolares del nuevo Japón
incluían todavía pruebas especiales de destreza en el
agua, con un tipo de competición cuyo carácter militar era
evidente en su organización y ejecución, así como en las
armas empleadas.
Matsudaira describe una competición que tuvo lugar en 1907:
"Todo el conjunto está dividido en dos grupos. unos
con gorros rojos y los otros con gorros blancos cada hombre
lleva una pequeña placa, kawarake sobre su cabeza
atada con una cuerda y sujeta con la mano por encima del
agua un palo hecho de paja. Bajo el mando de sus respectivos
líderes, ambos grupos entran en combate y en ese momento
la superficie del agua se convierte en el centro de un
combate simulado. Entonces tiene lugar una violenta lucha
cuerpo a cuerpo con los sables de paja. Aquellos que tienen
motas sus placas para la cabeza se tienen que retirar,
y al final, aquel grupo cuyo líder haya perdido su placa
es declarado derrotado por nuestro árbitro. Todos estos
movimientos se realizaban en el mar o en el río donde
el agua es muy profunda (Matsudaira. 125)."
Volviendo
primeramente a las aguas del interior, tanto durante el primer
período de frecuentes guerras civiles como en el largo período
de los Tokugawa que vino a continuación, muchas escuelas se
especializaron en el adiestramiento de guerreros para
manejarse dentro del agila según la especial naturaleza,
distancia, profundidad y fuerza de las aguas de las que se
tratara. Por ejemplo, las ryu Shinden y Mukai
acumularon una fuente de conocimientos referentes a las técnicas
que eran útiles para dominar las fuertes corrientes de los ríos.
Algunos ejercicios (sensu-morogaeshi) desarrollados por
la ryu Mukai comprendían un abanico de papel que se
debían mantener por encima de las aguas torrenciales
(cuidadosamente sujeto con los dedos de las manos o de los
pies) mientras el guerrero iba andando por el agua, nadando o
flotando. Estas modalidades son practicadas incluso hoy en día
por un pequeño círculo de expertos que consideran que esta
«natación parada es de gran importancia». Se dice que
supone el «mantener el cuerpo recto y quieto, utilizando sólo
las piernas y teniendo las manos libres como para poder
escribir o pintar con la mano derecha en un abanico u hoja de
papel que se sostiene con la mano izquierda» (Matsudaira,
125).
Parece
que el nadar en lagos era el campo determinado de la ryu Sasanuma
(como también lo era de las ryu antes mencionadas Kobo
y Takeda) que desarrolló y perfeccionó en el sur de la
isla de Kyushu. Por último, el nadar en el mar abierto hizo
famosa, con razón, a la ryu Kankai entre los miembros
de los buke, y las técnicas desarrolladas en esta
escuela, que incluían el nadar semierguido por medio de un
movimiento de las piernas típicamente circular (mawashi). se
mencionan en la literatura épica de las artes marciales.
También se debe
asignar un lugar especial a las escuelas de natación secretas
desarrolladas por aquellos miembros de gremios u
organizaciones secretas conocidos como ninja, de los
que hablaremos con detalle en otra sección. Como se puede
suponer. había una fiera rivalidad entre las diversas
escuelas, y cada estilo de natación especializado
normalmente era un secreto muy bien guardado, de acuerdo con
el carácter tradicional y exclusivista del sistema de los
clanes.
A
los guerreros que querían dominar varios estilos, con
frecuencia sus amos les daban permiso para viajar a lo largo y
ancho de Japón, para buscar la instrucción de los maestros
de las principales escuelas (empleando a menudo años de
entrenamiento en cada escuela). Algunas veces, estos estilos
diferentes y especializados se comparaban a gran escala en
torneos que tenían lugar ante el shogun. Los documentos de
las artes marciales mencionan una competición celebrada ante
Tokugawa Iesada, en la que veinticinco nadadores de cada
escuela principal compitieron ferozmente uno contra otro en
sus sofisticadas especializaciones durante tres días.
Desgraciadamente, pocas de estas especializaciones han
sobrevivido y la mayor parte del repertorio técnico combinado
(tan relacionado con otras épocas, armas y firmas de guerra)
ha sido reemplazado bien por métodos modernos de guerra
anfibia o se ha incorporado de forma general a los métodos de
entrenamiento del moderno arte de la natación, en el que los
atletas japoneses son tan expertos.
|